El FBI fabricó complots para convencer a Trump de que Irán buscaba asesinarlo, mientras que Israel y los aliados dentro de su propia administración explotaron los temores más profundos del presidente para mantenerlo en la senda de la guerra.
"Le di antes de que me diera a mí", dijo un animado Donald Trump a un reportero cuando le preguntó sobre los motivos por los que autorizó el asesinato de líder de Irán, Ayatolá Alí Jamenei, el 28 de febrero de 2026.
Con ese comentario improvisado, Trump reveló que esa ansiedad en torno a su propio asesinato en manos de agentes iraníes influenció su decisión de iniciar una guerra de cambio de régimen estadounidense-israelí que ya ha tenido bajas norteamericanas, el bombardeo de escuelas y hospitales dentro de Irán, ataques iraníes contra bases y embajadas de los Estados Unidos, y una crisis económica global escalando.
Los miedos generalizados por un asesinato que aquejan a Trump estaban justificados. Por poco es asesinado el 13 de julio de 2024 en Butler, Pensilvania, por un estudiante de ingeniería de 20 años llamado Thomas Crooks que logró disparar ocho veces al para entonces expresidente en una azotea, cortando su oreja y por un pelo fallando en darle en la cabeza. Dos meses después, un vagabundo llamado Ryan Routh fue arrestado tras esconderse por horas en los arbustos a las afueras de la propiedad de Mar-a-Lago del expresidente en West Palm Beach, Florida. Routh había sido descubierto luego de apuntarle con un rifle de asalto a un agente del Servicio Secreto mientras Trump jugaba al golf 350 metros más allá.
Funcionarios todavía deben producir alguna evidencia de que Irán desempeñó algún papel en alguno de esos atentados contra la vida de Trump. Pero desde aquellos eventos fatídicos, los asesores de Trump alineados con Israel, la inteligencia israelí y el propio primer ministro Benjamin Netanyahu han llegado a niveles extremos para poder asociar a Teherán con estas conspiraciones. Aún más sorprendente es el hecho de que el FBI ha fabricado una serie de tramas de asesinato, exitosamente convenciendo a Trump de que Irán lo estaba cazando en suelo estadounidense con equipos de sicarios altamente sofisticados.
El hombre acusado de liderar las operaciones más significativas, Asif Merchant, actualmente está sometido a juicio en una corte federal en Brooklyn, Nueva York. Luego de que Estados Unidos le concediese una visa a pesar de aparecer bajo vigilancia bajo sospechas de terrorismo, Merchant había estado bajo la compañía constante de un informante confidencial del FBI que finalmente condujo la trama forzada a su conclusión. Nunca tuvo el chance de cumplir sus planes, y no parecía tener mucha seriedad para hacerlo.
El periodista independiente Ken Silva lo plantea de forma sucinta en su libro investigativo por salir Las tramas para asesinar a Trump: "Una revisión a detalle del caso Merchant revela que, cuando mínimo, se trataba de una operación encubierta altamente controlada por el FBI, que nunca supuso una amenaza para Trump. Aún más perverso, registros y revelaciones de denunciantes señalan que Merchant podía haber sido el chivo expiatorio en un caso totalmente fabricado por los agentes encubiertos".
Las autoridades arrestaron a Merchant el 12 de julio de 2024, tan solo un día antes de que Crooks intentara matar a Trump en Butler. Horas después del asesinato fallido, agentes del FBI interrogaron a Merchant sobre si de verdad era Irán que tenía a Crooks bajo su control.
En este punto, Trump todavía estaba en campaña para ser un "presidente de paz". Durante el transcurso, advirtió que su oponente, Kamala Harris, "nos llevaría, garantizado, a la Tercera Guerra Mundial". Trump prometió que resolvería la guerra entre Ucrania y Rusia en un solo día, y se distanció de los republicanos pro-guerra que buscaban el cambio de régimen en Irán.
Elementos proguerra en la camarilla de Trump ejercieron múltiples puntos de influencia para revertir los instintos anti-intervencionistas del presidente. Multimillonarios ultrasionistas proveyeron una influencia vital y bien documentada sobre las políticas de Trump al mantener el flujo de caja de las arcas de la guerra. Pero Trump siguió teniendo una personalidad errática cuyos males baladíes mantuvieron a sus ayudantes en un estado perpetuo de incertidumbre.
Fue solamente al explotar las vulnerabilidades psicológicas más profundas de Trump –su miedo a la bala de un asesino– que Israel y sus subsidiarios dentro de su administración fueron capaces de asegurar su influencia sobre el presidente, manteniéndolo en el camino de la guerra contra Irán.
La trampa de la escalada magnicida
El 3 de enero de 2020, mientras que el comandante de las Fuerzas Quds del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria de Irán (IRGC, por sus siglas en inglés de ahora en más), Qassem Soleimani, desembarcaba de un avión en el Aeropuerto Internacional de Bagdad, un drone estadounidense lo asesinó con un misil Hellfire. El ataque había sido ordenado por Trump luego de una campaña sostenida de escalada militar contra aliados iraníes orquestada por el director de su Consejo de Seguridad Nacional John Bolton y el secretario de Estado Mike Pompeo.
Como lo reportó el periodista Gareth Porter para The Grayzone, al momento de Trump autorizar el asesinato de Soleimani, Netanyahu planificaba ataques unilaterales contra Irán apuntando a arrastrar a los Estados Unidos hacia el conflicto directo. Trump emitió órdenes de matar al general bajo presión sostenida de Pompeo y Bolton, dos línea-dura proisraelíes. Ambos exfuncionarios de Trump habían cabildeado por Mujahedin El-Khalk (el MEK), una milicia tipo culto exiliada que había llevado a cabo numerosos asesinatos contra funcionarios y miembros del gobierno iraníes a nombre de los servicios de inteligencia de Israel, financiada por este último y Arabia Saudita.
Al matar a Soleimani, Trump puso a los Estados Unidos hacia una guerra abierta con Irán, justo lo que esperaba Netanyahu. Aún más, el presidente invitó la posibilidad de una retaliación violenta contra sí mismo y sus asesores de seguridad nacional.
Mientras Trump le temiese al espectro de agentes del IRGC acechando detrás de cada esquina, tenía razón que estuviese más propenso a autorizar una guerra de cambio de régimen contra Irán. Así que el FBI se puso manos a la obra, urdiendo una serie de conspiraciones que ayudaron a forjarle la actitud beligerante contra Teherán.
Patrocinado por el FBI: la trama de Irán para matar a John Bolton
El primer complot de calado iraní llegó en 2022, cuando el Departamento de Justicia (DOJ) presentó cargos contra un ciudadano iraní, Sahram Poursafi, por supuestamente contratar a un asesino a sueldo para matar a Bolton. Sin embargo, el sicario resultó ser un informante del FBI, y el plan fue en buena medida elaborado por el Buró. Poursafi, por su lado, no pudo ser arrestado porque vivía en Irán.
Como reportó el periodista Ken silva, el oficial del FBI que supervisó la trama fabricada para matar a Bolton, Steven D’Antuono, fue el mismo funcionario que dirigió la oficina de Detroit que se valió de informantes pagados para construir el complot del 2020 de miembros de una milicia de derecha para secuestrar a la gobernadora de Michigan, Gretchen Whitmer. En una apelación federal a una decisión de tribunal de 2025, el juez reconoció que los acusados en ese caso "están en lo correcto sobre que el gobierno los alentó a organizar un plan” para secuestrar a Whitmer. D’Antuono también supervisó la investigación a colocación sospechosa de bombas caseras en las sedes de los partidos demócrata y republicano en Washington el 6 de enero del 2021. En el transcurso de su investigación fallida, engañó al congreso sobre haber recibido evidencia “corrompida".
Aunque Bolton nunca estuvo corriendo peligro por Irán, la trama ingeniada por el FBI comenzó a alimentar la paranoia entre los veteranos de la administración Trump. Pompeo ahora creyó que él también estaba en la mira de los equipos de asesinos iraníes. En su memoria para hacer campaña de 2023, No ceder ni una pulgada, el ex director de la CIA afirmó que Poursafi le había pagado un millón de dólares a un sicario para asesinarlo.
Sin embargo, Pompeo no ofreció detalles adicionales sobre el complot, que nunca fue mencionado en documentos del DOJ que acusasen a Poursafi de intentar asesinar a Bolton. Según aquellas declaraciones juradas, Poursafi tan solo envió 100 dólares a la fuente humana confidencial del FBI antes de que el DOJ concluyera su investigación.
El desventurado sicario iraní obtiene una visa especial y es presentado al informante del FBI
En abril de 2024, al Trump lanzar su campaña de retorno presidencial, un vendedor ambulante llamado Asif Merchant llegó de Pakistan al Aeropuerto Intercontinental George Bush en Houston, Texas. Rápidamente fue marcado como una “Persona de Interés Calificada” que había sido puesto en una lista de vigilancia del Departamento de Seguridad Nacional. Agentes de un equipo de la Fuerza de Tarea Conjunta contra el Terrorismo (JTTF, por sus siglas en inglés) había descubierto en una revisión de sus dispositivos que Merchant había visitado Irán, donde viven su esposa y su hijo adoptivo. Si recibieron una alerta proveniente de Israel, que ofrece montones de inteligencia al FBI sobre visitantes extranjeros musulmanes a Estados Unidos, sigue siendo una pregunta abierta.
Según documentos del JTTF obtenidos por el reportero pro-Trump John Solomon, Merchant fue "liberado sin incidentes" y designado como "libre para viajar a su destinación deseada". De hecho, el FBI le concedió "Libertad condicional por motivos de interés público", que, como explicó Solomon, "les permitiría a los agentes tratar de convertir a Merchant en un cooperante o intentar determinar por qué estaba viniendo para los Estados Unidos y para quién pudiera estar trabajando".
El soplón del FBI que le entregó a Solomon los documentos sobre la entrevista de Merchant en el aeropuerto comparó la "Libertad condicional por motivos de interés público" al escandaloso programa "Rápido y Furioso", con el que el DOJ del presidente Barack Obama que facilitó la entrega de armamento automático de traficantes de armas de los Estados Unidos a los carteles de la droga supuestamente con el propósito de vigilar las actividades de las bandas criminales.
Tan pronto como Merchant entró en los Estados Unidos, el FBI le presentó a un informante confidencial que simulaba ser un potencial socio de negocios operando bajo el alias Nadeem Alí. El informante había servido como traductor del ejército estadounidense durante su ocupación de Afganistán.
Aunque Merchant no propuso crimen alguno, el FBI pinchó una reunión entre él y el informante, Alí, en una habitación de hotel el 3 de junio de 2024. Ahí, Merchant fue grabado haciendo ademanes de pistola con la mano mientras mencionaba una "oportunidad" sin especificar. Este video granuloso de un minuto es presentado como el centro de la acusación del DOJ contra Merchant.
Según el FBI, Merchante había delineado un complot altamente complejo que requería la contratación de dos pistoleros, "25 personas que pudieran ejecutar una protesta luego de que ocurriera la distracción, y una mujer que haría el 'reconocimiento'".
Para el elaborado espectáculo de asesinato tipo flash mob, el informante le pidió a Merchant que reuniera unos meros 5 mil dólares. El visitante pakistaní no tenía medios para a duras penas reunir la suma, empero provocando nuevas preguntas sobre la seriedad de su plan. "No creo que vaya a ser exitoso", declararía luego Merchant ante el tribunal.
Virtualmente sin un centavo, Merchant fue forzado a conseguir el dinero de un "socio" anónimo, según la acusación del DOJ. A continuación, el informante del FBI lo llevó en un viaje sinuoso de Boston a la ciudad de Nueva York, donde presuntamente le entregó el dinero a otros dos informantes del FBI que se hacían pasar por sicarios. El DOJ alega que Merchant hizo planes para volar a Pakistán el 12 de junio, pero ese día fue arrestado en su residencia.
Merchant interrogado sobre Butler, lo mantienen incomunicado
El día siguiente, Thomas Crooks, de 20 años de edad, llegó a un campo ferial en Butler, Pensilvania, donde el para entonces expresidente Trump iba a hablar. Voló un drone por 15 minutos, vigilando el área mientras finalizaba sus planes de asesinar al candidato. En una coincidencia peculiar, el sistema anti-drones del Servicio Secreto estuvo fuera de línea toda la mañana y parte de la tarde, hasta que casi 15 minutos después de que Crooks volara su drone. Cuando Trump subió a la tarima, Crooks trepó sobre un techo inclinado a 120 metros de distancia y disparó ocho veces al presidente, fallando de darle en la cabeza por una pulgada, hasta que un funcionario de la policía local respondió al fuego. Fue asesinado por un francotirador del Servicio Secreto que inexplicablemente titubeó para disparar 15 segundos contados.
30 horas después, agentes del FBI volaron a Houston para interrogar a Merchant en su celda sobre una posible conexión iraní al intento de asesinato en Butler. Una fuente del Buró le dijo al Washington Post que el FBI "dio el extraordinario paso de entrevistarlo sin su abogado para determinar si conocía a Crooks".
El interrogatorio exhaustivo continuó incluso luego de que Merchant fuera transferido al Centro Metropolitano de Detención de máxima seguridad en Brooklyn, la misma prisión donde Luigi Mangione, el acusado de asesinar al CEO de la compañía de seguros United Healthcare, está actualmente confinado. Ahí, se le mantuvo bajo condiciones severas de confinamiento en solitario, incapaz de interactuar con nadie salvo los guardias que le traían comida y sus abogados porque, como alegó la para entonces fiscal general adjunta Lisa Monaco, Merchant pudiera usar palabras claves para iniciar otros planes magnicidas. "Parecía que creían que yo era algún tipo de súper espía", reflexionó posteriormente Merchant.
No solo no se le permitió a Merchant llamar a su familia en Pakistán, sino que se le impidió revisar las grabaciones de las conversaciones que tuvo con los informantes encubiertos del FBI, puesto que el DOJ los había marcado como "sensibles". En marzo de 2025, su abotado protestó porque sus alguaciles repetidamente se negaron a permitirle reunirse su abogado y revisar las evidencias en el tribunal. Esto, también, fue justificado sobre la base de motivos engañosos de seguridad nacional.
Sin embargo, como descubrió el periodista Ken Silva, un memo interno de la directora del Buró de Prisiones, Colette Peters, confirmó que Merchant no tuvo ningún tipo de contacto con algún activo de inteligencia iraní en los Estados Unidos. "Las fuerzas de la ley no han identificado a algún tipo de socio del IRGC de Merchant operando en los Estados Unidos que pudiera continuar orquestando actos violentos", escribió Peters.
Efectivamente, los únicos asesinos iraníes con quien al parecer tuvo contacto e interactuaron con Merchant dentro de los Estados Unidos eran informantes encubiertos trabajando para el FBI.
Merchant "nunca estuvo cerca de lograr" matar a Trump
Durante su juicio este 4 de marzo, el abogado de Merchant, Avraham Moskowitz, dio el muy inusual paso de permitirle a su cliente subir al estrado. Merchant procedió a presentar su versión de los eventos que contrastaban agudamente con la versión que dio en su acuerdo de cooperación inicial al FBI. Por ejemplo, el acusado declaró que había sido coaccionado en el complot por un agente del IRGC, y continuó con un plan "para tal vez asesinar a alguien" solamente porque temía por su esposa y su hijo adoptivo en Irán.
Tras ser arrestado por el FBI, Merchant dijo que se había involucrado en discusiones con autoridades federales sobre si convertirse él mismo en un informante, pero ultimadamente esto no se dio por razones desconocidas.
"No quería hacer esto tan entusiastamente", insistió en urdu, agregando: "yo no creía que iba a ser exitoso".
En su cobertura del juicio, el New York Times concluyó que Merchant "nunca estuvo cerca de alcanzar la visión de su controlador iraní".
Pero en 2024, mientras se esparcía la noticia del arresto de Merchant, figuras cercanas aIsrael en el círculo cerrado de Trump explotaron el caso para exacerbar la ansiedad sobre la ira del Ayatolá del candidato.
Las fuerzas alineadas con Israel desdibujan Butler con Irán
Apenas tres días después de que la campaña de Trump se acercaba a su final por la bala de un solitario asesino estadounidense en Butler, funcionarios encuevados dentro de la arquitectura del Estado de seguridad nacional tomaron medidas para desviar el foco hacia Irán.
"La administración Biden en semanas recientes obtuvo inteligencia sobre un plan iraní para asesinar al ex presidente Donald Trump, y la información condujo al Servicio Secreto a redoblar la seguridad alrededor del exmandatario, según tres fuentes oficiales estadounidenses con conocimiento en la materia", reportó Ken Dilanian de NBC el 16 de julio de 2024. (Dilanian había sido despedido de su trabajo anterior en el Los Angeles Times luego de haber sido expuesto permitiéndole a la CIA revisar sus reportajes antes de ser publicados).
Los funcionarios anónimos claramente se referían a la trama que el FBI había fabricado para Merchant. La revelación no solo parecía ser un intento cínico de oscurecer la realidad del casi asesinato en Butler, que fue llevado a cabo por un hombre estadounidense sin amigos que nunca había salido del país. También sugirió que el FBI había estado tan enfocado en confeccionar complots iraníes en suelo estadounidense que ignoró un rastro de años de comentarios en YouTube que dejó el futuro asesino declarando abiertamente su intención de matar a políticos y funcionarios policiales en el país, y sus esperanzas de instigar una guerra civil.
Aunque el liderazgo del FBI engañó al público sobre la naturaleza del complot de Butler, alegando falsamente, por ejemplo, que Crooks no estaba comunicándose con otros online, fueron capaces de conectarlo con Irán. Esto claramente frustró al congresista Mike Waltz, un aliado cercano de Trump con un puesto en el comité de la Casa de Representantes para investigar la conspiración de Butler.
"Esos complots provenientes de Irán están en marcha. Y cuando Biden no dice nada, Harris no dice nada y el DOJ trata de enterrarlas, ¿qué clase de mensaje recibe Irán? Interpretan que pueden seguir intentando eliminar a Trump sin que tenga consecuencia alguna", fulminó Waltz en Fox News en agosto de 2024.
Refiriéndose a la operación Merchant fabricada por el FBI, Waltz tronó: "Tienen múltiples planes de asesinatos iraníes. Este ciudadano pakistaní estaba reclutando a femeninas para ser observadoras. Había reclutado sicarios y había realizado un pago por adelantado. Incluso estaba reclutando manifestantes para que actuaran como distracción".
En este punto, Waltz estaba encaminado hacia una breve temporada como director del Consejo de Seguridad Nacional de Trump, donde ayudaría a conducir una guerra fallida contra los aliados de Irán en el movimiento Ansaralá en Yemen. (Waltz fue rebajado a embajador ante la ONU luego de que accidentalmente incluyera al editor en jefe de la revista The Atlantic y ex carcerlero en una prisión israelí Jeffrey Goldberg en un chat privado en Signal de la administración donde se compartía información clasificada sobre los planes de ataque contra Yemen).
A lo largo de su carrera, el lobby israelí y los aliados de Netanyahu silenciosamente habían propulsado su ascenso. Como lo señaló el CEO de AIPAC, Elliot Brandt, en comentarios privados revelados exclusivamente por The Grayzone, Waltz era una de las "tablas de salvación" de Israel dentro de la administración Trump, habiendo sido preparado por el lobby israelí desde que inició su carrera para el Congreso.
Para Waltz y otras figuras alineadas con Israel cercanas a Trump, conectar el incidente de Butler con Irán parecía ofrecer un camino directo al conflicto con Irán. Como un funcionario sin nombrar de alto nivel le dijo al Washington Post, si Teherán había sido encontrado responsable del intento de Crook de asesinar a Trump, "hubiese significado la guerra".
Ciertos actores extranjeros también estaban trabajando para conducir a que Estados Unidos culpase a Irán por lo de Butler. A finales del verano de 2024, el Departamento de Justicia recibió una alerta urgente desde el exterior que conectaba a Crooks directamente con las tramas del IRGC para matar a Trump. Según el Washington Post, el dato llegó a través de una "fuente humana confidencial en el extranjero", casi seguro que de la inteligencia israelí.
Luego de una investigación exhaustiva, funcionarios del DOJ decidieron que el dato no era creíble. "Nada creíblemente lo conectaba con las tramas iraníes", le dijo un funcionario al Post.
Pero en las vísperas del atentado en Butler, los cotilleos constantes sobre amenazas iraníes en ciernes indeleblemente alteraron la disposición de Trump. Reporteros que siguieron a Trump durante la temporada de campaña describieron una sensación de pánico palpable del candidato y su círculo cerrado sobre los sicarios dirigidos por el IRGC acechándolos a cada parada.
"Vuelos fantasmas" para Trump provocados por amenazas imaginaris de misiles iraníes
Con la campaña de Trump en este punto ya consumida por la ansiedad, el FBI emitió una alerta que los llevó descendiendo en espiral hacia las profundidades de la paranoia.
Según el Buró, Irán había colocado operativos dentro del país con acceso a misiles tierra-aire. Esta alerta dudosa condujo al ya de por sí militarizado equipo de seguridad de Trump a tomar un paso extraordinario. Temiendo que Irán pudiera derribar el famoso "Trump Force One" en cualquier momento, Trump fue ubicado en un "vuelo fantasma" propiedad de su compadre de golf y magnate de bienes raíces, Steve Witkoff, mientras que el resto de su equipo de campaña viajaba en el jet principal.
Junto a Trump en el avión señuelo secreto estaba su jefa de campaña, Suzie Wiles, que llegaría a ser la jefa de gabinete de la Casa Blanca, controlando el acceso y el flujo de información hacia el presidente. Desconocido para el público, Wiles había servido como asesora paga de Netanyahu durante su campaña de reelección del 2020, consolidando su papel como punto de contacto clave entre Tel Aviv y Trump.
El periodista Ken Silva había revelado que la alerta del FBI que condujo a Trump a valerse de un "avión fantasma" estaba basado en un engaño cínico. Tal como Silva lo explica en su próximo libro sobre las tramas de asesinato que rodean a Trump, investigadores federales habían descubierto que Routh, el aspirante a asesino en Mar-a-Lago, había intentado comprar un lanzacohetes, y pudiera haber estado en contacto con ciudadanos iraníes cuando estuvo en Ucrania. El Buró probablemente masajeó esa información para el informe falaz que le proveyó al equipo de campaña de Trump. Conjurando operadores con manpads del IRGC imaginarios para exacerbar los miedos del candidato.
Una vez que entró en el despacho oval, Trump fue rodeado de asesores alineados con Israel e incondicionalmente comprometidos con la creencia de que Irán había intentado eliminarlo durante la campaña. Como comandante en jefe del ejército de los Estados Unidos, estaba empecinado en vengarse.
Netanyahu alienta a Trump con el complot de Butler
El 15 de junio de 2025, días después de lanzar una guerra no provocada contra Irán, Netanyahu fue a Fox News para manipular a Trump para que se incorporase al asalto. El líder israelí parecía saber exactamente cuáles vulnerabilidades psicológicas debía explotar.
"Esta gente que canta muerte a América, trataron de asesinar dos veces al presidente Trump", declaró Netanyahu, asegurando sin un solo indicio de evidencias de que Irán estaba detrás tanto del intento de asesinato en Butler como en el de Mar-a-Lago.
"¿Tiene inteligencia que apunte a que los intentos de asesinato contra el presidente Trump provenían directamente de Irán?", Bret Baier, el visiblemente sorprendido ancla de Fox News preguntó.
"A través de intermediarios, sí. A través de su inteligencia, sí. Lo quieren matar", declaró Netanyahu con una mirada arrogante.
Una semana después, Trump autorizó una serie de ataques estadounidenses contra las instalaciones nucleares iraníes en apoyo al asalto militar israelí. Aunque Trump organizó un cese al fuego poco después del ataque, la influencia de Israel sobre su administración –y sobre su psique– garantizaron que otra ronda, mucho más violenta, de conflicto se vislumbraba en el horizonte.
En una gráfica promovida por la cuenta oficial de Twitter/X de la Casa Blanca el 21 de julio de 2025, Trump sugirió que había comenzado a voltear la tortilla contra sus supuestos asesinos iraníes: "Yo era el cazado, y ahora soy el cazador", declaró.
They came after the wrong man. pic.twitter.com/hgKfdvAVQS
— The White House (@WhiteHouse) July 22, 2025
Israel declara haber eliminado al asesino posible de Trump en Irán
Para marzo de 2026, Trump volvía a la guerra contra Irán. A los cuatro días, el asalto conjunto entre Israel y Estados Unidos predeciblemente se había expandido a una guerra regional con final abierto luego del fracaso de una serie de ataques de decapitación que indujeran al cambio de régimen.
En la tarde del 4 de marzo, el encapotado "secretario de guerra" y ex personalidad de Fox News Pete Hegseth apareció frente a un atril en el Pentágono y juró desencadenar "muerte y destrucción desde el cielo todo el día" sobre el pueblo de Irán.
Mientras que su prolongada y caricaturescamente violenta diatriba reunía fuerzas en el crescendo, Hegseth emitió un anuncio dramático: "El líder de la unidad que intentó asesinar al presidente Trump ha sido cazado y asesinado. Irán intentó matar al presidente Trump, y el presidente Trump se rio de último".
Aunque Hegseth no nombró a la figura, un periodista israelí que funciona como uno de los escribientes preferidos de Netanyahu, Amit Segal, reveló que Israel había asesinado a un oficial del IRGC llamado Rahman Mokadam quien supuestamente era responsable de dirigir los planes para asesinar a Trump. Pero, una vez más, los detalles del complot revelaban capas de argucias del FBI, informantes confidenciales enmascarados como "co-conspiradores" y testigos comprometidos.
**Breaking news:** Israel has eliminated Rahman Mokadam, head of the Islamic Revolutionary Guard Corps’ special operations division, and the man behind the assassination attempt on Trump on the eve of the 2024 presidential election.
Trump was informed of this in the past few…— Amit Segal (@AmitSegal) March 4, 2026
De hecho, el supuesto plan de asesinato con el que se acusaba a Mokadam de dirigirlo inicialmente no se enfocaba en Trump. En su lugar, el objetivo se dijo que era Masih Alinejad, una expatriada iraní y activista del cambio de régimen en la nómina de Washington.
La única evidencia de que Trump era un posible objetivo de algún tipo provino de afirmaciones de un estafador y traficante de drogas condenado llamado Farhad Shakeri, que también había sido un acusado. Shakeri habló con el FBI por teléfono desde Irán, proveyendo información dudosa a cambio de una sentencia reducida en prisión para un socio sin nombrar en los Estados Unidos.
Fue durante estas entrevistas remotas que Shakeri aparentemente declaró que tenía a un controlador del IRGC que lo había dirigido para que asesinara a Trump. Pero según la denuncia penal del FBI en su contra, el nombre del monitor era "Majid Soleimani", no Mokadam.
El agente del FBI que entrevistó a Shakeri claramente reconoció su talento para la fabulación, escribiendo que "algunas de las declaraciones de Shakeri parecen ser ciertas y otras parecen falsas". Shakeri en efecto había mentido a lo largo de sus entrevistas, pero aun así el agente todavía llegó a la conclusión de que "parecía" que estaba planeando matar a Trump. No explicó por qué consideró esa confesión como creíble, y el alegato sobre el complot para matarlo estaba notablemente ausente de la acusación presentada por un tribunal federal un mes después.
Luego de matar a Mokadam el 4 de marzo, los israelíes fueron directo al presidente para jactarse de su supuesto logro, y reiniciaron su ansiedad sobre asesinos iraníes.
Como señaló Amit Segal, "Trump fue informado sobre esto por Israel en las últimas horas". Al hacerlo, los israelíes reforzaban la sensación de Trump de haber sido cazado por Irán, y que al pelear su guerra, estaba salvando su propio pellejo.
Como lo había hecho en el pasado, la Casa Blanca posteó un video en su cuenta oficial de Twitter/X proclamando el triunfo de Trump sobre sus asesinos iraníes: "YO ERA LA PRESA, Y AHORA SOY EL CAZADOR".
Puede que Thomas Crooks haya fallado por muy poco en darle en el cráneo a Trump en Butler, Pensilvania, pero Israel encontró una vía para entrar en la cabeza del presidente.
Este artículo fue publicado originalmente en inglés en The Grayzone el 6 de marzo de 2026, la traducción para Misión Verdad fue realizada por Diego Sequera.