La escalada del conflicto entre Estados Unidos-Israel e Irán, que derivó en el bloqueo del estrecho de Ormuz, ha generado una disrupción energética y logística con repercusiones inmediatas sobre la economía doméstica estadounidense. Desde la última semana de abril, el encarecimiento del crudo, de los fertilizantes y del transporte ha presionado al alza la inflación y también ha afectado el poder adquisitivo de las familias, la producción agrícola y los costos de servicios básicos.
SI LA ECONOMÍA ES GLOBAL, ASÍ ES EL IMPACTO
El cierre del estrecho de Ormuz —por donde transita aproximadamente 20% del petróleo mundial y entre 20% y 35% de las exportaciones de insumos agroalimentarios claves— ha desencadenado una turbulencia sistémica en las cadenas de suministro energéticas y agrícolas. La interrupción en la circulación de millones de barriles diarios (mb/d) ha disparado el precio del crudo y augura una ola de estanflación a escala mundial.
Las economías asiáticas y europeas, altamente dependientes de la energía y del gas natural licuado (GNL) del golfo, enfrentan graves afectaciones industriales y riesgo de recesión técnica, mientras que los propios Estados de la región están al borde del colapso de su modelo económico y escasez de alimentos.
La Organización de las Naciones Unidas advirtió que esta crisis, combinada con la volatilidad de los mercados, podría elevar la inflación alimentaria global y poner en riesgo la seguridad alimentaria de millones de personas, especialmente en economías emergentes. Para Estados Unidos, aunque es exportador neto de energía, la naturaleza globalizada del mercado petrolero implica que cualquier perturbación en rutas estratégicas se traslada rápidamente hacia los precios internos, lo que genera presiones inflacionarias generalizadas.
EFECTOS SOBRE LA DEUDA, LA INFLACIÓN Y LOS PRECIOS
La inflación estadounidense registró un repunte significativo en marzo de 2026 y alcanzó 3,3% interanual, con proyecciones de haber llegado a 3,56% en abril debido al choque energético. El índice de precios al productor (PPI) también mostró alzas impulsadas por costos energéticos y logísticos.
Analistas del Centro para la Investigación de Política Económica (CEPR) estiman que, bajo un escenario de cierre prolongado de Ormuz, la inflación subyacente (core) podría incrementarse entre 0,2 y 0,4 puntos porcentuales adicionales en el segundo trimestre de 2026. Este entorno inflacionario limita el margen de maniobra de la Reserva Federal y eleva los costos de financiamiento para hogares y empresas, lo cual afecta especialmente sectores sensibles a las tasas de interés, como la vivienda y el consumo durable.
El índice de confianza del consumidor de la Universidad de Michigan cayó a un mínimo histórico de 49,8, y las expectativas de inflación a cinco años aumentaron a 3,5%, la cifra más alta desde que comenzaron los aranceles generalizados.
EFECTOS SOBRE LA PRODUCCIÓN AGRÍCOLA VÍA PRECIOS DE FERTILIZANTES
Los precios de fertilizantes nitrogenados, como la úrea y el amoniaco, se dispararon tras el inicio del conflicto: la úrea alcanzó máximos de 1 123 dólares por tonelada en abril pasado, un incremento superior a 35% respecto a niveles previos a la crisis. Dado que aproximadamente 31% de la úrea y 44% del azufre utilizados en la agricultura estadounidense dependen del tránsito por Ormuz, los productores del Medio Oeste enfrentan costos adicionales de hasta 27 dólares por acre en maíz.
Aunque muchos agricultores habían adquirido insumos antes de febrero, quienes postergaron compras enfrentan márgenes reducidos, lo que podría incentivar cambios en la rotación de cultivos hacia soja en la temporada 2027, con implicaciones para la oferta global de granos. Una encuesta del Farm Bureau a 5 700 agricultores revela que 70% de ellos no podrá permitirse comprar todo el fertilizante que necesita este año, lo que les obligará a reducir las hectáreas de cultivo. Esto podría traducirse en menos alimentos y precios más altos en el futuro.
EFECTOS SOBRE EL PRECIO DE LOS COMBUSTIBLES Y EL TRANSPORTE
El precio promedio nacional de gasolina en Estados Unidos alcanzó 4,17 dólares por galón a finales de abril de 2026, el nivel más alto en cuatro años, con un incremento de 28% respecto a febrero. El diésel, crucial para el transporte y la agricultura, registró alzas aun más pronunciadas y superó los 5,50 dólares por galón. Dado que el crudo representa 53% del costo final de la gasolina, cualquier variación en los mercados internacionales se refleja inmediatamente en las estaciones de combustibles. Tales alzas incrementan los costos logísticos para el comercio minorista y los servicios de entrega, lo que genera presiones inflacionarias secundarias en bienes de consumo y afecta la movilidad de trabajadores, especialmente en zonas rurales dependientes del transporte privado.
Según el Comité Nacional Demócrata, se están implementando los siguientes recargos en transporte y logística:
- Amazon: Recargo de 3,5%.
- Servicio Postal de Estados Unidos (USPS): Recargo de 8%.
- UPS: Recargo de 0,64 dólares por libra para envíos entre Estados Unidos y 15 países de Asia occidental.
- FedEx: Recargo de 0,50 dólares por libra para envíos desde Estados Unidos a Asia Occidental.
- Aerolíneas: El coste del combustible para aviones se ha duplicado aproximadamente, lo que ha llevado a un aumento de tarifas y equipaje de mano.
EFECTOS SOBRE LOS PRECIOS DE ALIMENTOS BÁSICOS Y SERVICIOS PÚBLICOS
El encarecimiento de fertilizantes y combustibles se transmite gradualmente hacia los precios de alimentos. Aunque Estados Unidos no depende del estrecho para sus alimentos, Europa y Asia sí lo hacen. Esto significa que estos competidores globales "pujarán" por los mismos fertilizantes y combustible, lo que indirectamente también elevará los precios para los agricultores y consumidores estadounidenses.
Productos perecederos como lácteos, carnes, frutas y verduras son los más vulnerables ya que dependen intensivamente de transporte refrigerado e insumos agrícolas. Economistas de Purdue University proyectan que, si el bloqueo persiste, la inflación de alimentos en el hogar podría aumentar entre 3 y 6 puntos porcentuales en los próximos 12 a 18 meses.
Además, el alza en los costos de energía eléctrica —vinculada con el gas natural— presiona las tarifas de servicios públicos, lo cual afecta el presupuesto de familias de bajos ingresos que destinan un mayor porcentaje de sus ingresos a gastos básicos. Los nuevos centros de datos requieren enormes cantidades de nueva generación de energía, y se prevé que su demanda se duplique con creces para 2030 y se quintuplique para 2035. Este aumento ha llevado a las compañías de servicios públicos a operar centrales eléctricas más antiguas, menos eficientes y más contaminantes. Los análisis sugieren que el crecimiento de los centros de datos podría impulsar un aumento. Los precios de la electricidad podrían aumentar hasta 25% en algunos mercados estadounidenses para 2030.
De esta manera, la crisis en Ormuz expone la vulnerabilidad de la economía estadounidense ante shocks energéticos globales, a despecho de que exporta neto de petróleo, debido a la integración de los mercados internacionales de crudo. La inflación energética y alimentaria reduce el poder adquisitivo de las familias estadounidenses, lo que afecta negativamente a hogares de menores ingresos y limita el consumo discrecional. Esto, a su vez, se traduce en un incremento del "costo político" de la guerra, en más rechazo al conflicto en el frente interno estadounidense y en un debilitamiento de la administración Trump de cara a las midterms de este año.
Es necesario sopesar de manera rigurosa el alcance de los coletazos económicos en el futuro político de Trump para este año. El magnate tiene serios problemas políticos, con alta probabilidad de perder la mayoría republicana en la Cámara de Representantes, mientras que el Senado sigue siendo muy disputado.
El vínculo entre la economía y los votos sigue siendo muy estrecho en Estados Unidos, pero esto no quiere decir que Trump esté acabado. Los cambios en distritos electorales en algunos estados republicanos y el duro afianzamiento de la moralizada base de apoyo de Trump, quienes sienten que el mandatario ha gobernado para ellos —targeting electoral al máximo—, ponen en entredicho una derrota lineal.