Lun. 26 Enero 2026 Actualizado 4:47 pm

davos 2026

La reunión anual 2026 del Foro Económico Mundial se celebró bajo el lema "Un espíritu de diálogo" (Foto: World Economic Forum)

La verdadera "ruptura" en Davos

El viejo mundo está muriendo y el nuevo mundo lucha por nacer: ahora es la hora de los monstruos.

Antonio Gramsci

Davos 2026 fue un caleidoscopio demencial. La única forma posible de salir del atolladero era ponerse los auriculares y recurrir a Jimmy Hendrix y su Band of Gypsys, que rompió las barreras sónicas y ahogó una serie de acontecimientos francamente aterradores, entre ellos la conexión Palantir-BlackRock, Big Tech reuniéndose Big Finance, el "plan maestro" para Gaza y la aguda confusión en la diatriba del neo-Calígula, aquí en la versión de tres minutos.

Luego estaba lo que los medios de comunicación dominantes de un Occidente fragmentado erigieron como un discurso visionario: la mini obra maestra del primer ministro canadiense Mark Carney, completada con una cita de Tucídides ("Los fuertes hacen lo que pueden y los débiles sufren lo que deben") para ilustrar la "ruptura" del "orden internacional basado en reglas", que ya era un zombi desde hacía al menos un año.

¿Y cómo no reírse ante la ridícula idea de una carta firmada por 400 millonarios y multimillonarios "patriotas" dirigida a los jefes de Estado reunidos en Davos, exigiendo más "justicia social"? Traducción: están aterrorizados (en modo "paraíso de la paranoia") por la "ruptura", en realidad el colapso avanzado del espíritu neoliberal que los enriqueció en primer lugar.

El discurso de Carney fue una astuta maniobra para acaparar titulares con el fin de (en teoría) enterrar el "orden internacional basado en normas", que en realidad es el eufemismo de moda desde el final de la Segunda Guerra Mundial para referirse al dominio total de la oligarquía financiera angloamericana. Carney ahora tan solo reconoce una mera "ruptura", que se supone que será remendada por las "potencias medias", principalmente Canadá y algunos países europeos (sin el Sur Global).

Y ahí está la prueba irrefutable: el supuesto antídoto contra la "ruptura" no tiene absolutamente nada que ver con la soberanía. En realidad, se trata de una cobertura controlada, una especie de multipolaridad artificial gestionada (que nada tiene que ver con la iniciativa BRICS), basada en una confusa mezcla de "realismo basado en valores", "creación de coaliciones" y "geometría variable", destinada a mantener la misma vieja estafa monetarista.

Bienvenidos a El gatopardo de Lampedusa, remezclado: "Todo debe cambiar para que todo siga igual".

Y todo eso viniendo de un liberal de manual, un antiguo gobernador del Banco de Inglaterra. Estos tigres nunca cambian sus rayas. Las verdaderas palancas del poder, ejercidas por la City de Londres y Wall Street, son totalmente inmunes al antídoto de la "ruptura".

La evolución y las múltiples facetas de la asociación estratégica entre Rusia y China ya invalidan el sofisticado fraude de Carney, que engañó a muchas personas bien informadas. Lo mismo ocurre con los BRICS, que avanzan por el largo y sinuoso camino de la verdadera multinodalidad.

Lo que nos lleva al verdadero mensaje generado por la característica estrategia de Carney de revelar solo una parte de la información:

Canadá y las "potencias medias" europeas ya no se encuentran en la mesa, sino en el menú, ya que neo-Calígula, el gobernante del mundo, puede hacerles lo que la OTAN le ha estado haciendo de facto al Sur Global durante los últimos 30 años.

"Todo debe cambiar para que todo siga igual"

Muchos de los que ahora veneran a Carney como el nuevo Mesías (y gran defensor del derecho internacional) ignoraron por completo o encubrieron el genocidio sionista de Gaza; demonizaron a Rusia hasta el fin de los tiempos y siguen instigando una guerra eterna; y ahora suplican de rodillas a neo-Calígula que entable un "diálogo" para resolver su autoproclamada apropiación de tierras en Groenlandia.

Por cierto, Elon Musk también apareció en Davos sin previo aviso. Es un gran defensor de la apropiación de tierras en Groenlandia. Musk y otras estrellas del tecnofeudalismo no pueden sino sentirse seducidos por el proyecto de convertir ese "trozo de hielo" (en terminología neocalígula) en el principal centro neurálgico de los Estados digitales, sucesores de los Estados-nación, que se supone que estarán gobernados por directores ejecutivos tecnológicos que se hacen pasar por reyes filósofos.

Si a esto le sumamos la conexión entre las grandes tecnológicas y las grandes finanzas (en la mesa de Palantir-BlackRock), tenemos a los reyes de la IA liderando el camino, seguidos por los financieros.

Por supuesto, el "trozo de hielo" se derretía sin cesar en todo el espectro de Davos. Cuando neo-Calígula anunció que no haría con Groenlandia lo que había hecho con Venezuela, el alivio colectivo europeo hizo explotar el champañómetro.

Le tocó a Tutti Frutti al Rutti, el caniche certificado de la OTAN, con esa sonrisa perpetua de tulipán holandés marchito, convencer a "papi" de que fuera indulgente, demostrando una vez más que la Unión Europea (UE) es una república bananera, en realidad una unión, sin plátanos.

Neo-Calígula y Tulipán marchito improvisaron un "marco" para que Estados Unidos obtuviera algunos terrenos en Groenlandia con fines militares y para el desarrollo limitado de la minería de tierras raras, además de la prohibición necesaria de los proyectos rusos y chinos. Dinamarca y Groenlandia ni siquiera estaban presentes cuando se llegó a este "acuerdo".

Sin embargo, todo eso puede cambiar en un instante, o en un post en las redes sociales. Porque eso no es lo que quiere neo-Calígula. Él quiere que Groenlandia aparezca pintada de rojo, blanco y azul en el mapa de Estados Unidos.

Sin embargo, el plan de apropiación de tierras más aterrador que se destacó en Davos fue sin duda el de Gaza. El insufrible y estúpido sionista (el cerebro de la familia es en realidad su esposa Ivanka) presentó el plan maestro para "la nueva Gaza".

O cómo comercializar el horror... el horror (mis disculpas a Joseph Conrad).

Aquí tenemos una campaña de matanza/exterminio masivo, junto con el saqueo de lo que ha quedado reducido a escombros, lo que ha dado lugar a una zona de contención de alta seguridad para los palestinos "aprobados" y a propiedades inmobiliarias de primera línea de playa para los estafadores inmobiliarios y los colonos israelíes.

Todo ello gestionado por una empresa privada, presidida por un neo-Calígula vitalicio, ahora a cargo de la anexión, ocupación y explotación de Gaza: un monstruoso acaparamiento de tierras que entierra de un plumazo un genocidio y lo que queda del derecho internacional, todo ello con el pleno beneplácito de la UE y de un puñado de "líderes" políticos, algunos demasiado aterrorizados, otros básicamente cubriéndose las espaldas para eludir la ira del neo-Calígula.

La "ruptura" china

Un payaso llamado Nadio Calvino, presidente del Banco Europeo de Inversiones, llegó a afirmar en Davos que la UE "es una superpotencia".

Bueno, la historia es reacia a registrar como superpotencia a una estructura que depende totalmente de Estados Unidos y la OTAN para su defensa; que no tiene ninguna proyección de poder; que no alberga ninguna empresa tecnológica importante (las que aún existen están en quiebra); que depende en un 90% del suministro energético extranjero; y que está ahogada en deudas (17 billones de dólares en total, lo que equivale a más de 80% del PIB de la UE).

Así que, al final, en medio de tanto -tonto- ruido y furia, ¿qué fue lo que realmente cambió las reglas del juego en Davos? No fue la "ruptura" ni siquiera las tramas para acaparar tierras. Fue el discurso del viceprimer ministro chino, He Lifeng.

De hecho, el discurso de "ruptura" de Carney estuvo muy influenciado por su reciente viaje a China, donde se reunió con He Lifeng, un serio candidato a suceder a Xi Jinping en el futuro.

En Davos, He Lifeng dejó muy claro que China está decidida a convertirse en "el mercado mundial" y que impulsar la demanda interna es ahora "una prioridad en la agenda económica del país", tal y como se refleja en el 15.º plan quinquenal, que se aprobará el próximo mes de marzo en Beijing.

Así que, independientemente de lo que puedan estar tramando los bárbaros, lo que importa es que China ya se encuentra inmersa en la siguiente fase, en la que se espera que sustituya a Estados Unidos como principal mercado de consumo mundial.

Eso sí que es una ruptura.


Este artículo fue publicado originalmente en inglés en Strategic Culture el 23 de enero de 2026, la traducción para Misión Verdad fue realizada por Spoiler.

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