Jue. 03 Abril 2025 Actualizado 11:08 am

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La reimposición sanciones significa un retroceso en materia económica (Foto: Archivo )
Reseña de dos investigaciones académicas que ofrecen evidencia

Las sanciones de EE.UU. no paralizan el flujo energético de los países objetivo

Las sanciones ilegales han sido un eje central en la política exterior de Estados Unidos hacia Venezuela, y han configurado un entramado de restricciones que ha impactado significativamente la economía del país.

La reciente orden ejecutiva del 24 de marzo firmada por el presidente Donald Trump añade una nueva capa de presión al imponer aranceles de 25% a los Estados que compren petróleo venezolano, y condiciona el flujo de divisas así como el desempeño del sector energético.

Esta medida, que aplicaría con discrecionalidad el secretario de Estado, Marco Rubio, refleja la trayectoria creciente hacia una reedición de la estrategia de "máxima presión" que, lejos de mostrar coherencia, refleja la pugna entre diversas facciones dentro de la administración Trump.

A la par, el otorgamiento de la Licencia 41B por parte del Departamento del Tesoro a Chevron, que extiende sus operaciones en Venezuela hasta mayo de 2025, evidencia la existencia de intereses en disputa dentro del gabinete norteamericano, en los que sectores empresariales buscan preservar vínculos comerciales mientras los halcones insisten en ahogar financieramente a Venezuela.

Frente a este escenario, resulta pertinente reseñar dos investigaciones académicas que desentrañan cómo operan tales medidas coercitivas, las variables entre ellas y el país objetivo, y cómo no han logrado evitar, según los casos de estudio (Irán y Rusia principalmente), que el flujo energético de los países foco se detenga por completo, lo cual no implica la ausencia de efectos e impactos negativos.

Dichos trabajos resultan claves para abordar el caso venezolano en esta nueva fase del cerco económico contra el país ya que demuestran, con evidencia empírica, la forma como los países agredidos logran evadir sanciones ilícitas y exportar sus productos energéticos, diluyendo en el tiempo la efectividad de los dispositivos de guerra económica de Estados Unidos.

sanciones ilegales y transporte marítimo

Es ampliamente sabido que las sanciones ilegales han sido utilizadas como armas de presión política en aras de restringir el acceso de ciertos países a los mercados globales de energía.

Sin embargo, estas decisiones han generado dinámicas inesperadas que han permitido la aparición de redes no convencionales de transporte marítimo de petróleo que han reconfigurado el comercio energético internacional.

Los académicos Jesús Fernández-Villaverde, Yiliang Li, Le Xu y Francesco Zanetti analizaron en su investigación de marzo 2025, "Cartografiando lo inexplorado: las consecuencias (in)intencionadas de las sanciones petroleras y el transporte marítimo clandestino" del Centre for Economic Policy Research (CEPR), el impacto de estas operaciones sobre la estabilidad macroeconómica global, y exploraron cómo el flujo de crudo sancionado ha desafiado las expectativas de los reguladores y ha alterado la distribución de poder en los mercados de hidrocarburos.

Los autores explican que, entre 2017 y 2023, cerca de 9,3 millones de toneladas métricas de crudo fueron movilizadas mensualmente a través de flotas de buques que desactivaron sus transceptores AIS (Sistema de Identificación Automática), un mecanismo utilizado para evadir la detección y facilitar el comercio de petróleo vigilado.

Este volumen representa aproximadamente la mitad de las exportaciones mundiales de crudo por vía marítima, con China como el principal destino al absorber 15% del total.

El estudio desarrollado sobre esta actividad pone en evidencia cómo el transporte clandestino, así denominado por los autores, ha contribuido a mitigar los efectos esperados por el hostigamiento sobre los precios del petróleo.

A diferencia de lo que se anticipaba, las restricciones a las exportaciones de crudo no han generado aumentos drásticos en los valores internacionales debido a la capacidad de los mercados para reasignar el suministro a través de redes no oficiales.

Asimismo, el perfil de los buques involucrados en estas operaciones revela características distintivas. Se trata, en su mayoría, de embarcaciones antiguas, operadas por compañías con flotas reducidas y registradas bajo banderas menos conocidas.

Estas naves presentan patrones de circulación irregulares, incluidos largos periodos de inactividad, variaciones abruptas de velocidad y desvíos de rutas establecidas. Entre 2017 y 2023 el promedio de estos "buques oscuros" ascendió a 555 unidades, número que representa cerca de 25% de la flota mundial de petroleros de crudo.

La evolución de este conjunto ha reflejado cambios geopolíticos claves, como la retirada de Estados Unidos del Plan de Acción Integral Conjunto (PAIC) en 2018 y las sanciones impuestas al petróleo ruso a finales de 2022. Frente a esto, los flujos comerciales indican que Irán y Rusia han sido los principales emisores de petróleo transportado alternativamente, con volúmenes que aumentaron significativamente tras la imposición de las medidas coercitivas. 

En total, China ha importado más de 117 millones de toneladas métricas de crudo de estas operaciones entre 2017 y 2023. Otros actores relevantes en la recepción de petróleo sancionado incluyen Corea del Sur, Emiratos Árabes Unidos e India.

Los hallazgos de esta investigación evidencian que el comercio clandestino de petróleo no solo ha permitido a los países bloqueados mantener sus flujos de exportación sino que también ha redefinido el equilibrio energético global. No obstante, los países objetivo han tenido que asumir costos dolorosos aplicando descuentos al precio de sus productos energéticos, lo que tiene impactos sobre sus finanzas públicas.

Los resultados del trabajo también muestran que los cambios en la oferta de petróleo derivados del fenómeno generan efectos económicos diferenciados entre estas economías, influenciados por sus respectivas posiciones comerciales y sus relaciones de insumo-producto en la cadena de suministro global.

  • Estados Unidos, como exportador neto, experimenta una reducción en los precios mundiales del crudo debido al aumento de la oferta transportada clandestinamente. Esto genera una desaceleración en la producción a corto plazo en los sectores energético y no energético. No obstante, se beneficia de una reducción en los costos de importación de insumos intermedios provenientes desde China, lo que fomenta un crecimiento impulsado por la oferta con características deflacionarias.
  • La Unión Europea (UE), por su parte, al ser importadora neta de petróleo, enfrenta precios de importación más altos debido a las sanciones y la restricción de oferta. Sin embargo, el impacto negativo es mitigado por el abaratamiento de los insumos chinos y la mayor demanda de Beijing, cuya producción se expande gracias al acceso a petróleo transportado clandestinamente con descuento. Esto permite que la UE mantenga un crecimiento económico sólido sin una presión inflacionaria significativa sobre los precios al productor.
  • China se ubica como el mayor beneficiado del crudo con descuento, por lo que impulsa significativamente su producción industrial. Su papel central en la cadena de suministro global amplifica este beneficio ya que no solo provee insumos a Estados Unidos y a la Unión Europea sino que también importa productos del mismo bloque europeo. Este mecanismo facilita la propagación de los menores costos de producción a ambas economías sancionadas, con lo cual contribuye al crecimiento económico mundial y genera mejoras en términos de Pareto.

En conclusión, el estudio explora cómo las exportaciones de petróleo con descuento han amortiguado los efectos de las sanciones y han influido en la segmentación del mercado. Esto se evidencia en que el comercio no oficial de crudo no solo reconfigura las relaciones económicas entre países sancionados y no sancionados sino que también tiene implicaciones macroeconómicas significativas para Estados Unidos, para la Unión Europea y para China.

El impacto general de las sanciones y los factores de adaptabilidad

Vale la pena referir, nuevamente, la investigación de Fernández-Villaverde, Li, Xu y Zanetti en la que indican que los mecanismos sancionatorios no son neutrales en sus efectos: aunque los envíos continúan, los países exportadores asumen el mayor costo y se ven obligados a vender su mercancía con descuentos cada vez mayores debido a los riesgos causados por este tipo de políticas.

A medida en que las restricciones se intensifican, la presión sobre los precios de venta se profundiza, lo cual beneficia en última instancia a los países importadores, que acceden a crudo a precios reducidos mientras los productores coercionados absorben las pérdidas.

Esto lo demuestra la investigación de 2024 hecha por los profesores Sajjad Faraji Dizaji y Mohammad Reza Farzanegan, "El impacto de las sanciones comerciales de EE.UU. en el comercio mundial de los países objetivo: ¿Importan las instituciones políticas de los países objetivo?", que refiere el impacto de las sanciones ilegales con un enfoque empírico basado en el modelo de gravedad del comercio internacional.

Analizando datos de 79 Estados entre 1980 y 2020, los autores demuestran que tanto las sanciones parciales como las completas impuestas por Estados Unidos generan reducciones significativas en los flujos comerciales.

EL bloqueo total provocan una contracción de 76% en el comercio bilateral entre Washington y los países bajo ese sistema de coerción, mientras que las sanciones parciales reducen este intercambio 16%.

En términos específicos, cuando las restricciones afectan tanto exportaciones como importaciones, el comercio con los países sancionados se desploma 90% y 39%, respectivamente. Incluso las medidas parciales muestran efectos notables, con caídas de 13% en exportaciones y de 17% en importaciones.

El estudio también introduce un elemento novedoso en la literatura sobre sanciones: el papel moderador de las instituciones políticas en los países objetivo.

La investigación sugiere que los Estados con instituciones sólidas tienen mayores capacidades para mitigar el impacto negativo sobre su comercio. Esta conclusión se fundamenta en estudios previos que vinculan la estabilidad política con una mayor cooperación económica internacional.

Un caso ilustrativo es Irán, cuya economía ha sido objeto de múltiples rondas de sanciones. Durante los primeros años del gobierno de Hassan Rouhani, la disposición a negociar sobre su programa nuclear resultó en el acuerdo del Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA, por sus siglas en inglés) en 2015, lo que llevó al levantamiento de muchas restricciones.

Esto permitió que la tasa de crecimiento de importaciones de bienes y servicios de Irán pasara desde un promedio anual de -15% entre 2012 y 2015 hasta un crecimiento de 6,3 % en el periodo 2016-2017. Sin embargo, la retirada unilateral de Estados Unidos del acuerdo en 2018 y la reimposición de sanciones revirtieron esta tendencia, lo que condujo a una caída del comercio con una tasa negativa promedio de -30% entre 2018 y 2020.

El modelo de gravedad empleado en la investigación confirma que, además del tamaño de las economías y de la distancia geográfica, factores como sanciones, afinidad política y estabilidad institucional tienen un papel fundamental en el volumen del comercio entre países.

El estudio evidencia que las sanciones no solo afectan el comercio bilateral entre Washington y los países asediados sino que también generan una reducción en sus intercambios con terceros países.

Este hallazgo contradice la idea de que los países bloqueados pueden simplemente redirigir su comercio hacia otras economías sin enfrentar costos significativos, tal como se infirió en un principio.

En términos más amplios, la investigación pone en tela de juicio la efectividad a largo plazo de las medidas como herramienta de política exterior. Si bien generan impactos económicos inmediatos, la capacidad de los países objetivo para adaptarse depende en gran medida de sus estructuras institucionales y la respuesta de la comunidad internacional.

Estados con sistemas más resilientes, explican los autores, han logrado encontrar vías alternativas para sostener su comercio exterior, mientras que aquellos con estructuras más cerradas enfrentan mayores dificultades.

Aunado a ello, los autores señalan que, paradójicamente, en algunos casos el comercio con el resto del mundo puede aumentar tras la imposición de sanciones comerciales estadounidenses. Este efecto contraintuitivo puede deberse a diversos factores y estrategias empleadas por el país objetivo y otros factores internacionales.

Dichas variables pueden incluir la diversificación de socios comerciales tras las sanciones. Un país objetivo puede intensificar sus esfuerzos para conseguir otros socios comerciales, incluso con mayores costos transaccionales.

Un país foco puede optar por eludir las medidas impuestas por EE. UU. para que estas sean ineficaces. Esto puede implicar el uso de intermediarios, empresas fachada o instituciones financieras en otros países para estimular el comercio. Según la investigación, las medidas coercitivas no acaban logrando el objetivo de bloquear a totalidad las exportaciones del país objetivo —donde hay que incluir las ventas de hidrocarburos—, puesto que la curva de aprendizaje suele acelerarse con el tiempo a medida en que los cambios globales ofrecen nuevas alternativas para la evasión de sanciones.

La desdolarización y las monedas alternativas pueden ser otra estrategia para que un país agraviado gestione el embargo impuesto por Estados Unidos.

Los investigadores afirman que las sanciones financieras generan "riesgo político", lo que disminuye el atractivo del dólar para su uso global. Ponen de ejemplo el plan de desdolarización de Rusia, que comenzó en 2014 y se intensificó durante 2022. Explican que el uso excesivo de sanciones podría fortalecer el deseo de los países revisionistas de comerciar cada vez más en divisas distintas del dólar para intentar evadir la supervisión estadounidense.

Concluyen en que los países afectados podrían optar por una mayor resistencia aumentando su dependencia de su propia economía y sustituyendo el comercio exterior vulnerado por una mayor actividad interna.

ENFRENTAR LA COERCIÓN

Las investigaciones revisadas evidencian que las ilegales sanciones económicas en lugar de aislar los Estados afectados han incentivado la diversificación de mercados, la creación de redes comerciales alternativas y la adaptación estratégica de los actores involucrados.

Las restricciones imponen obstáculos y costos económicos y financieros importantes, pero también estimulan la aparición de mecanismos que mitigan su impacto y limitan su efectividad.

Por ello, los hallazgos sugieren que el éxito de estas medidas no depende solo de su severidad sino también de la capacidad institucional y la red de aliados del país objetivo.

Esto ha sido particularmente relevante para Venezuela que, a pesar de las severas medidas de presión impuestas en los últimos años, ha logrado establecer nuevos canales de comercio, fortalecer alianzas estratégicas y desarrollar mecanismos financieros alternativos que han permitido sostener un escenario de estabilidad económica.

Un ejemplo claro de ello ha sido el incremento de la producción petrolera gracias al papel neurálgico de la Ley Antibloqueo y del compromiso de los trabajadores del sector energético venezolano. Antes de la flexibilización otorgada a Chevron en 2022, PDVSA ya había duplicado su producción desde 2020, lo cual demostró la capacidad de resistencia y recuperación de la industria nacional.

En este contexto, la economía venezolana, tradicionalmente sostenida por la industria petrolera, ha debido ajustarse a nuevas dinámicas. La presión externa ha acelerado la necesidad de que el empresariado adopte un rol más activo en la producción nacional y el Estado ha buscado alternativas a un modelo históricamente orientado hacia la renta petrolera y la importación.

Al igual que la homeostasis, donde un sistema químico sometido a perturbaciones externas busca restablecer su equilibrio a pesar de los cambios drásticos, los países sancionados entran en una situación de inestabilidad cuando son impactados por restricciones unilaterales. Sin embargo, la naturaleza misma de los mercados, al igual que en los sistemas químicos, es reconfigurarse hasta alcanzar un nuevo punto de equilibrio, sorteando las barreras impuestas y redefiniendo las dinámicas del comercio global.

— Somos un grupo de investigadores independientes dedicados a analizar el proceso de guerra contra Venezuela y sus implicaciones globales. Desde el principio nuestro contenido ha sido de libre uso. Dependemos de donaciones y colaboraciones para sostener este proyecto, si deseas contribuir con Misión Verdad puedes hacerlo aquí<