Con esta entrega concluimos este seriado titulado "Historia crónica de un asedio económico y financiero", en el que sistematizamos todas las agresiones contra la economía nacional con efectos dañinos para el funcionamiento del Estado y con consecuencias negativas, incluso letales, para la sociedad en su conjunto.
Repasar todas las agresiones de agentes, tanto externos como internos, estatales o corporativos, así como los métodos que se emplearon para asfixiar económicamente a Venezuela desde que el chavismo asumió el poder, nos ha permitido precisar que se usaron todos los recursos disponibles con miras a bloquear ingresos al país hasta su paralización total y su consecuente colapso.
Sin embargo, el Gobierno Bolivariano pudo sortear la guerra económica que se radicalizó en los últimos diez años. El proceso de recuperación, muy lento pero en modo ascendente, inició incluso cuando el bloqueo financiero y comercial había entrado en su etapa más agresiva.
El reimpulso de la economía fue exitoso porque el objetivo primordial del Consejo Nacional de Economía Productiva, conformado por la unión de esfuerzos entre el Estado, los sectores productivos del país y emprendedores organizados, fue la búsqueda de soluciones conjuntas y la creación de un sistema económico más inclusivo y resiliente.
No obstante, los ataques continuaron y escalaron a niveles sin precedentes cuando empezó la amenaza militar estadounidense en el Caribe. Una vez que se agotaron todos los frentes para que colapsara el país, Estados Unidos empleó el último recurso que tenía a disposición: la intervención militar directa y el bloqueo naval.
El despliegue militar estadounidense en el Caribe representó la mayor amenaza de este siglo para Venezuela. Lo que oficialmente se presentó como una campaña antinarcóticos —justificada mediante la designación de cárteles latinoamericanos como "organizaciones terroristas extranjeras" y respaldada por una orden ejecutiva— significó una maniobra multifacética de presión coercitiva contra el Estado venezolano.
Todo se trató de una retórica montada cuyo fondo tenía una agenda política que se centró en el ataque al gobierno venezolano. Así, la narrativa del "narco-Estado" se convirtió en el eje central de una nueva doctrina de intervención regional. Detrás de etiquetas como el "Cartel de los Soles" o el "Tren de Aragua" se escondió una maquinaria discursiva cuidadosamente orquestada con el fin de construir una legitimidad aparente que justificó más sanciones, hostigamiento militar, entre otras políticas punitivas que terminaron con el secuestro del presidente Nicolás Maduro el 3 de enero de este año.
CRONOLOGÍA DEL ACOSO A VENEZUELA
A continuación, presentamos cómo en el año 2025 se fueron concatenando los hechos constitutivos de un bloqueo que impidió el funcionamiento del Estado y ralentizó el proceso de estabilización relativa logrado con esfuerzo mancomunado de todos los factores económicos del país. Destacamos las acciones más importantes:
- 14 de agosto. Estados Unidos ordenó desplegar sus fuerzas aéreas y navales en el sur del mar Caribe para combatir a los "carteles del narcotráfico".
- 19 de agosto. 4 mil soldados estadounidenses fueron desplegados en el Caribe, cerca de Venezuela. Los efectivos estaban distribuidos en tres buques, cuyo objetivo, según la administración de Donald Trump, fue buscar detener las toneladas de drogas que salen del sur hacia suelo norteamericano.
- La función del USS Gravely, el USS Jason Dunham y el USS Sampson –todos equipados con el sistema de misiles guiados Aegis– era detectar cualquier posible amenaza cerca de las costas venezolanas.
- 26 de agosto. Washington eleva la presión y ordena un mayor despliegue. Luego se conoció que para la primera semana de septiembre Washington ampliaría su presencia en el Caribe con una mayor cantidad de buques.
- Este nuevo despliegue incluyó el USS Lake Erie, un crucero de misiles guiados, y el USS Newport News, un submarino de ataque rápido de propulsión nuclear.
- 2 de septiembre. Estados Unidos anunció que llevó a cabo un "ataque letal" contra una embarcación "cargada con drogas" procedente de Venezuela y asesinó a "11 terroristas". Trump difundió imágenes de un operativo en el que señalaba que habían destruido una embarcación de la banda Tren de Aragua en el mar Caribe.
- 3 de septiembre. El secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, le advirtió al presidente Maduro que "debería estar preocupado" tras el letal ataque en aguas caribeñas y reiteró la acusación de narcotraficante.
- 5 de septiembre. Estados Unidos ordena el despliegue de 10 aeronaves F-35 en un aeródromo de Puerto Rico, lo que incrementa la presencia militar de Washington en el Caribe.
- 12 de septiembre. El destructor de la Armada de los Estados Unidos, el USS Jason Dunham (DDG-109), equipado con potentes misiles de crucero y tripulado por 380 marines, asaltó el buque venezolano "Carmen Rosa", tripulado por nueve pescadores atuneros, que navegaba a 48 millas náuticas al noreste de la Isla La Blanquilla, en aguas venezolanas pertenecientes a la Zona Económica Exclusiva (ZEE).
- 14 de septiembre. Venezuela denunció que aviones militares estadounidenses violaban frecuentemente su espacio aéreo en el Caribe sin notificar sus planes de vuelo, lo que incrementó el riesgo de accidentes. Las operaciones se han triplicado en agosto, pasando de un patrón diurno a operaciones nocturnas y de madrugada.
- 15 de septiembre. Las fuerzas estadounidenses estacionadas en el Caribe realizaron otro ataque contra un bote en el que murieron tres personas.
- 15 de octubre. Dos bombarderos estratégicos B-52 de la Fuerza Aérea estadounidense realizaron vuelos de aproximación hacia el espacio aéreo venezolano desde el Caribe. Las aeronaves volaron directamente hacia Caracas antes de virar y repetir la maniobra, lo que representó una provocación directa y un aumento de la presión militar contra el Gobierno.
- 26 de octubre. Un destructor estadounidense atracó en Trinidad y Tobago. Los gobiernos involucrados afirmaron que se trató de un ejercicio de entrenamiento en el marco de la cooperación militar bilateral. Al día siguiente, Venezuela suspendió todos los acuerdos energéticos con Trinidad y Tobago. Este anuncio supuso una ruptura en las negociaciones de un acuerdo que habría permitido a Trinidad y Tobago, país con escasez de gas, extraer y refinar gas venezolano para su exportación.
- 29 de octubre. Hegseth anunció otro ataque contra un buque en el Pacífico Oriental, en el que mueren cuatro personas.
- 4 de noviembre. Hegseth informó sobre un ataque a una embarcación sospechosa de narcotráfico en el Pacífico oriental que deja dos muertos. Con este, el número total de ataques anunciados asciende a 16.
- 11 de noviembre. La Armada de los Estados Unidos anunció la llegada del USS Gerald R. Ford, el portaaviones más grande del mundo, a la zona cubierta por el Comando Sur.
- La designación del Cartel de los Soles como Organización Terrorista Extranjera entró en vigor el 24 de noviembre.
- 29 de noviembre. El presidente Trump advierte que el espacio aéreo sobre Venezuela debe considerarse cerrado.
- 10 de diciembre. El ejército estadounidense incauta un buque petrolero frente a las costas de Venezuela. Difundieron un video de las fuerzas estadounidenses descendiendo en rapel desde un helicóptero hasta la nave.
- Tras confirmar la medida a los periodistas en la Casa Blanca, el presidente Trump añadió que "están sucediendo otras cosas" con Venezuela y sugirió que Estados Unidos se quedaría con el petróleo del buque.
- 15 de diciembre. Venezuela acusó a Trinidad y Tobago de ayudar a Estados Unidos a incautar un petrolero venezolano y pone fin a toda cooperación transfronteriza en materia de gas natural con el país insular.
- 16 de diciembre. Trump ordena un bloqueo total y completo a los petroleros sancionados que entran y salen de Venezuela. En una publicación en Truth Social, acusa a Venezuela de usar petróleo, tierras y otros activos que robaron previamente a Estados Unidos para financiar actividades delictivas y declara que designa al "régimen de Maduro" como una organización terrorista extranjera.
- Esta medida significó presión sobre las exportaciones de petróleo venezolano, que ya habían sufrido un revés tras la incautación por parte de Estados Unidos de un petrolero el 10 de diciembre.
- 20 de diciembre. La Guardia Costera de Estados Unidos abordó otro petrolero que partió de Venezuela. El buque Centuries fue catalogado como "sospechoso de transportar petróleo sujeto a sanciones estadounidenses" aunque no estuviera en la lista de entidades sancionadas del Departamento del Tesoro.
- 26 de diciembre. El presidente Trump menciona en una entrevista radiofónica un ataque previamente no reportado contra "una gran instalación" en Venezuela. Fue el primer ataque anunciado en territorio venezolano.
- 30 de diciembre. El ejército estadounidense ataca tres embarcaciones presuntamente dedicadas al narcotráfico en aguas internacionales, causando la muerte de tres personas. Un número indeterminado de personas a bordo de dos de las embarcaciones sobrevivieron saltando por la borda antes de que sus barcos fueran alcanzados. El Comando Sur de Estados Unidos (US Southcom) informó que la Guardia Costera recibió instrucciones para realizar labores de búsqueda y rescate.
- 31 de diciembre. Cinco personas más mueren en ataques estadounidenses contra dos embarcaciones.
- Todos los ataques a embarcaciones dejaron dudas razonables porque no hubo evidencias de cargamentos de drogas que supuestamente llevaban, tampoco hubo detenidos ni cuerpos por identificar y, sobre todo, no se observaron barcos como declaró Trump, sino lanchas pequeñas con varios motores.
- 3 de enero. Alrededor de las 2 de la madrugada en Caracas, el ejército estadounidense realizó la Operación Absolute Resolve, lo que Trump describió como "un ataque a gran escala contra Venezuela y su líder".
Si las sanciones financieras ahuyentaban a todo aquel que quisiera establecer relaciones comerciales con Venezuela, el despliegue militar en el Caribe significaba un hito sin precedentes de agresión y el aislamiento económico total.
El economista Luis Vicente León, director de Datanálisis, al inicio del despliegue militar de Estados Unidos cerca de las costas, explicó cuáles serían las consecuencias económicas.
La economía venezolana responde a dos factores: la realidad y las percepciones.
En lo real, la producción petrolera sigue activa, con flujos hacia Estados Unidos y China, y las divisas continúan entrando mediante pagos tradicionales y alternativos (stablecoins y criptomonedas).…— Luis Vicente Leon (@luisvicenteleon) August 28, 2025
Si bien señaló que para ese momento la producción petrolera seguía activa, con flujos hacia Estados Unidos y China, y las divisas continuaban entrando mediante pagos tradicionales y alternativos, también dijo que la presión podría resultar en un paso atrás en la estrategia de apertura económica que le había funcionado previamente al gobierno.
"En lo perceptual, el ruido político y las amenazas de intervención elevan la incertidumbre. No se prevé una invasión militar (más allá de la insistencia de algunos periodistas e influencers interesados en el tema), pero sí persisten dudas sobre hasta dónde puede llegar la presión estadounidense para dificultar y encarecer la exportación venezolana en el mercado informal o impulsar sanciones personales, decomisos, protestas y acciones quirúrgicas focalizadas que aumenten el ruido y la presión sobre los tomadores de decisión venezolanos", agregó.
EL VERDADERO OBJETIVO del despliegue
El 8 de agosto, The New York Times reveló que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, había firmado en secreto una orden ejecutiva dirigida al Pentágono que autorizaba el uso de la fuerza militar contra carteles de la droga latinoamericanos.
La orden ejecutiva constituyó en realidad y en principio una proyección de poder con fines políticos más amplios. Detrás de la fachada de "seguridad hemisférica" se delineó una agenda impulsada desde ciertos centros de poder en Washington con miras a empujar la política de confrontación abierta en la región.
La acumulación de medios militares de Estados Unidos en el Caribe trascendió la narrativa inicial y se inscribió en un esquema de presión sostenida sobre Venezuela. El plan de fondo fue continuar el debilitamiento de las condiciones económicas y políticas del país, mediante la militarización de un espacio clave para sus exportaciones y comunicaciones navales, dinámica que buscó crear un escenario de tensión permanente que sirvió de base para justificar nuevas agresiones.
El despliegue del Comando Sur en el Caribe nunca debió interpretarse como una operación de seguridad pseudo-policial, sino como una proyección de poder con fines geopolíticos claros: debilitar la soberanía venezolana, controlar un espacio marítimo estratégico y reafirmar una Doctrina Monroe actualizada, en la que la retórica securitaria sirvió de pretexto para la reafirmación de una esfera de influencia imperial.